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Así avanzan las clases en el programa ‘Manos Productivas’

Por: cvpadmin
Bogotá, 22 Marzo 2018
Así avanzan las clases en el programa ‘Manos Productivas’

Bogotá, Marzo 22 de 2018 (CVP).-  Los 700 estudiantes beneficiarios asisten a clase de maquillaje, peinados, carpintería metálica, masajes corporales, pintura, plomería  y ‘blower’.

En el barrio El Virrey de la localidad de Usme, jóvenes, mujeres y personas de la tercera edad que hacen parte del programa de Reasentamientos de la Caja de la Vivienda Popular, asisten masivamente a las clases del proyecto Manos Productivas por Bogotá,  que busca ayudarlos a mejorar su economía a través de la generación rápida de ingresos.

En uno de los salones están los estudiantes de plomería. En el suelo esparcidos decenas de tubos de todos los tamaños y formas. En la pizarra: la araña o el esquema que deben diseñar los beneficiarios cuando deseen enterrar el sistema del acueducto y alcantarillado de una vivienda. “Estamos felices”, resume Gladys Pinzón, quien fue reasentada por el Distrito en el conjunto residencial Xié en Usme.

“Estamos agradecidos todos porque ha sido genial aprender. El grupo es buenísimo, el profesor es de excelente calidad. Hemos aprendido a tomar las medidas de un piso, a diseñar la araña de la instalación de la tubería de aguas hídricas y residuales”, añade, mientras señala en el tablero la estructura que se requiere para construirle el sanitario de una persona en condición de discapacidad.

A su lado está Eider Tique, de 50 años, a quien la Caja de la Vivienda Popular lo reubicó en el sector de El Paraíso y cada semana alista su cuaderno y lápiz para asistir a las clases.

“Estos cursos son maravillosos. Yo estoy aprendiendo un nuevo arte: plomería. Con este aprendizaje me ganaré la vida en adelante”, repite emocionado.

El sonido de las varillas, las tuercas al caer al piso y las preguntas de este grupo de 30 estudiantes es cada vez más fuerte. El maestro de plomería pasa por cada puesto, da instrucciones y corrige la postura de los tubos.

En el salón del lado se escuchan las secadoras, las peinetas y las voces de más de 20 mujeres emocionadas porque durante la clase les enseñan  nuevos peinados. En el tablero se observan rostros dibujados con marcador. Algunos más redondos, otros de perfil. Ellas pasan las tijeras, de acuerdo a la forma de la cara, resume la maestra, mientras pide a sus alumnas apagar los secadores para que la escuchen. Promete enseñarles cómo despuntar cabello.

Juliana Botero Gómez, una de las beneficiarias, se declara satisfecha. En menos de un mes ya peina, corta cabello, tintura, diseña cortes y habla con propiedad del ‘blower’.

“Estoy feliz. Es mucho el aprendizaje, demasiado. Cada día uno se motiva más porque gracias a los cursos se conocen nuevas cosas”. Ella- confiesa- no tenía 400 mil pesos para pagar el curso en un instituto privado y gracias al Distrito aprende gratis.

Otro beneficiario

Robinson David Osorio Pinzón, de 24 años, está en otro de los salones. Es el más joven y el monitor de carpintería metálica, otro de los talleres que se dictan gracias a ‘Manos Productivas’. El bogotano suelta sus destornilladores y el juego de pinzas para expresar su motivación.

“Gracias al curso hemos aprendido sobre la planeación, elaboración de marcos, ventanas y trabajo en aluminio”. Al fondo, se escuchan los serruchos, el taladro, la máquina pulidora que se mezclan con su fuerte voz.

Panorama distinto sucede en el aula de masaje corporal, donde las mujeres bogotanas de escasos recursos económicos esparcen sobre sus cuerpos aceite de naranja, almendras y desde luego lo más pedido: gel caliente y frio reductor de talla. Todas prometen bajar de peso. Las manos, las cómplices.

Cada semana este edificio de Usme está repleto de estudiantes, de beneficiarios de la Caja de la Vivienda Popular que aparte de obtener sus casas, aprenden, se entrenan y se preparan para convertirse en microempresarios y ganarse el sustento económico diario.

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